Sensibilidad de Género

Integración de la perspectiva de género (Gender Mainstreaming)

Cuando queremos contribuir con nuestro trabajo a mejorar las condiciones de vida de personas desfavorecidas se trata siempre, por un lado, de establecer estructuras propicias. Por el otro lado, sin embargo, también hay que tener en cuenta que se trata de un trabajo con individuos, con hombres y mujeres individuales que son afectados por las ventajas y las desventajas de maneras distintas. Con frecuencia, y debido a sus diferentes realidades de vida, las formas en que los hombres y las mujeres pueden participar y actuar son distintas, como también es distinto su grado de acceso a los recursos disponibles.

Por todo esto, la diferencia de género constituye un criterio importante de planeación y de análisis en todas nuestras ofertas: ¿De qué manera involucra el proyecto a las mujeres y a los hombres? ¿A quiénes favorecen las medidas planeadas? ¿Los métodos empleados para la realización de las metas pueden ser utilizados adecuadamente y de igual manera por ambos géneros? ¿Cuándo y cómo son aplicadas las medidas? ¿También las personas con responsabilidades familiares pueden involucrarse activamente? A la vez, somos conscientes de que el enfoque en “Hombres” y “Mujeres” es, en últimas, una atribución general que no puede capturar las muy diferentes y complejas manifestaciones de “género” en su total diversidad.

Nos orientamos de acuerdo con una estrategia de incorporación de la perspectiva de género (Gender Mainstreaming), con el objetivo de que nuestras medidas contribuyan a la superación de las desventajas estructurales e individuales de hombres y mujeres.